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El colágeno es
la proteína fundamental no sólo en el hombre sino también en
todos los vertebrados. Representa más del 30% del total de
las proteínas del organismo humano. Con el mismo está
construido fundamentalmente el tejido más indispensable para
la vida; el tejido conjuntivo.
Cualquiera sabe lo importante que es para el organismo,
digamos, la sangre; pero no muchos se han dado cuenta de que,
como organismos, literalmente nadamos en un mar de colágeno.
El líquido celular en el que están sumergidos nuestros
tejidos es precisamente colágeno. La matriz ósea, la dental
y la capilar están hechas también de colágeno. ¿Cuál es el
mayor de los órganos humanos? Ésta es una pregunta difícil
que frecuentemente es respondida de forma errónea. Se trata
naturalmente de la piel que, además de cubrirnos,
protegernos y adornarnos, le permite al organismo evacuar
líquidos, exhalar y respirar; pues el 70% de las proteínas
de la piel son también colágeno.
El colágeno no nos ha sido dado de una vez y para siempre.
En el organismo tiene lugar su constante renovación. Muere y
al mismo tiempo es reproducido y atendido continuamente por
los condrocitos, los queratinocitos, y los fibroblastos;
astilleros celulares de producción y mantenimiento para el
colágeno. ¿Cómo tiene esto lugar?... Sucede que en los
dientes, en los ojos o en la piel se desarrollan procesos
biosintéticos que llevan a la unión de al menos 19
aminoácidos en una secuencia cíclica de procolágeno. La
secuencia de cadenas de péptidos forman a su vez cadenas de
polipéptidos que contienen hasta 1000 aminoácidos. Con este
aspecto abandonan la ‘fábrica’ las células de fibroblastos y
ya afuera, en el espacio extracelular, se unen en espiral
formando hélices triples con giro generalmente hacia la
izquierda.
Esto es algo elemental en el conocimiento acerca de la
bioquímica de las proteínas. Y es por eso que con frecuencia
se pueden escuchar opiniones acerca de la imposibilidad de
que el colágeno aplicado a la piel pueda penetrar hasta las
células de la propia piel; precisamente las que lo producen
en forma de fibroblastos y queratinocitos...
Se trata de un mal entendido. Acerca de la penetración del
colágeno en la piel podrán leer todavía bastante en este
cuaderno. Pero es que nadie pretende que, una vez untadas en
forma de gel, las proteínas macromoleculares de los peces
penetren las células que de un modo natural producen
colágeno en nuestra piel humana. Y nadie ha afirmado nunca
tal cosa. En primer lugar, eso es sencillamente imposible,
y, en segundo lugar, ¿por qué habrían de hacerlo?
El mecanismo de absorción transdermal (o sea, de penetración
hasta la dermis) del Colágeno Natural consiste en algo
totalmente diferente. Al encontrarse con la barrera formada
por las capas de la piel la espiral de colágeno de pescado
se rompe transformándose esencialmente en los aminoácidos de
los cuales está constituida, que es de la misma forma en que
está construido el colágeno humano. Y son estos los mismos
aminoácidos presentes en el colágeno humano: hidroxiglicina,
glicina, prolina e hidroxiprolina. Particularmente éste
último es digno de atención ya que resulta relativamente
fácil medir su número de microgramos en un milímetro cúbico
de material investigado. Lo mismo sucede en el caso de las
pruebas comparativas tomadas de la matriz extracelular.
La matriz extracelular es una red gelatinosa de proteínas y
azúcares que funciona como de andamiaje en las tres capas de
la piel: la más superficial, que se denomina epidermis, la
capa media, la dermis y la capa profunda, o hipodermis.
La matriz extracelular se compone fundamentalmente de agua,
colágeno, elastina, glucoproteínas e hidratos de carbono. Su
consistencia y su aspecto podrían incluso ser confundidos
con nuestro Colágeno Natural Silver si se le evaporara a
éste cerca de dos terceras partes del agua...
Cuando intentamos mejorar la condición del colágeno en
nuestra piel mediante una dieta apropiada o untándola con
cremas compuestas de sustancias activadoras y vitaminas en
cualquier portador, o tratándola con Colágeno Natural; lo
que hacemos es, ¡precisamente!, intentar aumentar la
cantidad de colágeno en la matriz extracelular.
Es en ésta donde se forma una red de proteínas cuya densidad
determina la elasticidad, la firmeza y el grado de
envejecimiento (arrugamiento) de la piel. Es hacia el
espacio extracelular de esa ‘fabrica’ de colágeno que
constituyen los condrocitos, los queratinocitos y los
fibroblastos hacia donde las cadenas polipeptídicas liberan
los aminoácidos. Es allí donde, con la ayuda de un activador
como el ácido ascórbico (vitamina C), las secuencias de
aminoácidos se tuercen formando hélices. Y ya sabemos que
esto lo hacen con mucha más diligencia cuando la matriz
extracelular es alimentada por una verdadera lluvia de
péptidos que son absorbidos desde la espiral de colágeno de
pescado mientras se va desintegrando en su recorrido a
través de las capas más impermeables de la epidermis. Es así
como podríamos explicar, de madera sencilla, el proceso de
absorción transdermal del Colágeno Natural.
En la actualidad este proceso ya puede ser demostrado. Y
esto es posible hacerlo incluso de cinco maneras diferentes:
midiendo la cantidad de hidroxiprolina antes y después de
aplicar el hidrato de la proteína a la piel mediante una
biopsia del tejido; aplicando radioisótopos al preparado
para luego analizar el recorrido de estos hacia el interior
del organismo; observando la disminución de la actividad
supresiva de los linfocitos T en las cosechas in vitro de
colágeno; mediante el método de marcaje inmunofluorescente
y, por último; determinando la densitometría de la
participación porcentual en el preparado de los péptidos que
forman las llamadas cadenas alfa. La capacidad de absorción
transdermal (o también, transdermalidad) de estos péptidos
no ha sido cuestionada por nadie.
Sin embargo, no sabemos con mucha exactitud por qué la
estimulación del tejido con aminoácidos de hidratos de
colágeno de pescado activa las funciones de los fibroblastos
y los queratinocitos. Esto exige de investigaciones al más
alto nivel y no nos parece real que sea posible realizarlas
actualmente en Polonia. |
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De cualquier
modo, ese cuestionamiento de los valores del Colágeno
Natural desde posiciones ‘científicas’ con frecuencia no es
otra cosa que disparar al blanco equivocado. Ninguno de los
críticos del colágeno argumenta basándose en investigaciones
científicas, porque nadie ha realizado ese tipo de
investigaciones. La proteína del colágeno es todavía un
territorio bastante desconocido de la bioorgánica que
rápidamente impone humildad a aquellos que afirman que
conocen mucho de él. Hasta hoy nadie ha siquiera descrito
con exactitud todos los tipos y subtipos de colágeno
existentes. La triple hélice de colágeno es muy ‘parecida en
su aspecto’ a la espiral del DNA humano pero resulta mucho
más misteriosa que este genoma, bastante conocido ya en la
actualidad. Mientras el DNA permanece encerrado en la célula,
esta super-hélice vive en el espacio extracelular.
Así que cuando escuchen o lean ustedes afirmaciones como las
siguientes: “el colágeno, como proteína multimolecular, no
puede penetrar la piel”, o “es imposible que el colágeno
llegue hasta las células de la piel”, etc.; sepan pues que
son éstas afirmaciones en verdad lógicas y correctas, pero
que no vienen al caso. Polemizan con tesis que no han sido
propuestas por nadie.
El Colágeno Natural no penetra pues la piel, y no tiene por
qué hacerlo. Para lograr estimular al organismo a
reconstruir su propio colágeno es suficiente conque las
cadenas de péptidos de hidroxilizina o hidroxiprolina, que
resultan de la espiral de colágeno de pescado al desgarrarse
tras su intento de abrirse paso a través de la epidermis,
enriquezcan el espacio extracelular de la capa que une a la
epidermis con la dermis.
En todo este proceso realmente no es mucho lo que tiene
lugar dentro de la célula más allá de la primera fase de
formación de los péptidos que, de todos modos, resultan
luego ‘empujados’ fuera de ésta.
Es precisamente en el espacio extracelular donde el
procolágeno que surge en los fibroblastos se sintetiza
finalmente para formar las hélices y, por lo tanto,
‘nuestro’ colágeno NO TIENE que llegar hasta el núcleo de
las células...
El colágeno de pescado aplicado a la epidermis no se adhiere
milagrosamente a nuestras fibras de colágeno; tampoco
atraviesa del todo la epidermis ni penetra al interior de
los fibroblastos. Nadie ha asegurado eso nunca.
Lo que hace es enriquecer de aminoácidos la matriz
extracelular de todas las capas de la piel y esto a su vez
provoca un aumento, que todavía no ha sido descrito
clínicamente, de la activación de los fibroblastos y, de
esta manera, estimula la producción adicional de colágeno
por parte del propio organismo.
Simplemente los cosmetólogos y los dermatólogos que
cuestionan a priori la acción del Colágeno Natural de hecho
basan sus argumentos en los libros por los que estudiaron,
escritos en su totalidad durante el pasado siglo XX. Se
afirmaba en ellos hasta finales de los 60 que el colágeno no
se diluía en el agua (lo cual es, desde luego, falso); hasta
finales de los 80 que la estructura espiral sólo la poseían
los organismos vivos (lo que tampoco es cierto); y hasta
finales de los 90, e incluso más tarde, que éste era
molecularmente ‘demasiado grande’ como para poder
desplazarse por la epidermis (lo que tampoco es ya cierto en
la actualidad).
Investigaciones inmunológicas en nada extraordinarias nos
muestran hoy en día cómo se forman y cómo emigran luego las
moléculas de colágeno dentro de la matriz extracelular de la
epidermis en donde unas enzimas especificas finalizan su
unión en cientos de construcciones de péptidos de
aminoácidos creados en los queratinocitos.
Y todo esto sucede en la capa de la epidermis; ‘demasiado
espesa’ según la cosmetología contemporánea para que se
desplacen por ella las proteínas multimoleculares. No hace
mucho una de las empresas más importantes en el mercado
polaco dio a conocer una investigación realizada según la
agenda de la Unión Europea del SCNFP (en inglés: Scientific
Committee on Cosmetic Products and Non-food Products, en
español: comité científico de productos cosméticos y
productos no alimentarios) según la cual resulta que los
compuestos de un peso molecular mayor de 1000 ‘se atascan’
en la epidermis.
Sin embargo, el desarrollo de la bioquímica ridiculiza tesis
como esa a la velocidad propia de la era de la informática.
El colágeno producido en los queratinocitos (y por lo tanto
en la epidermis) se mueve con extrema libertad en el espacio
extracelular. Exactamente lo mismo tiene lugar en la matriz
extracelular de la membrana basal. Desde luego que el
hidrato de colágeno de piel de pescado (Colágeno Natural) en
forma de estructuras espirales de un diámetro de hasta 1,4
nanómetros penetra hasta el espacio extracelular. Su
penetración de la epidermis y del enlace entre la dermis y
la epidermis en la matriz extracelular son ya
incuestionables. No son necesarias investigaciones clínicas.
La tesis de la absoluta impermeabilidad de la epidermis para
los péptidos hidratados ya se puede ridiculizar hoy en día
en las prácticas estudiantiles con la ayuda de un
microscopio electrónico. Lo que sucede es que todavía el
concepto de matriz extracelular y la asimilación del hecho
de su existencia objetiva en todas la capas de la piel les
son totalmente ajenos a muchos médicos y cosmetólogos
polacos. El término es más fácil encontrarlo en las
publicaciones en inglés con el nombre de ‘extracellurar
matrix’, abreviado como ECM.
Lo mismo sucede en cuestiones relacionadas con la
comprensión y aceptación en categorías empíricas de
fenómenos tales como la conservación de su estructura por
parte de un colágeno que ha abandonado el ambiente natural
(o sea, el organismo de un vertebrado vivo) del que se
obtuvo mediante procesos metabólicos y, además, la
definición de hasta qué nivel y, en general el por qué,
hablamos aquí de una proteína ‘viva’, biológicamente activa. |